En claro contraste con lo que parece el destino de otros pensadores modernos, Spinoza no hace sino ganar actualidad y pertinencia con el paso del tiempo, tal como reivindican un buen número de autores contemporáneos, no sólo desde el campo filosófico, como Deleuze o Compte-Sponville, sino también desde el científico, como Damasio, o incluso desde el literario, como Borges. Es muy probable que debamos reconocer en ello, de modo más general, la recuperación de algunos de los grandes temas del Barroco, como por ejemplo el punto de vista y la perspectiva, una preocupación que no sólo aproxima su obra a la de algunos de sus contemporáneos, como Leibniz, sino también a autores más tardíos, como Nietzsche y, en fin, a nosotros.