El tiempo suele transcurrir sin memoria; pero, como apunta Alan Lightman en su monografía sobre la Teoría de la relatividad, hay dos tipos de tiempo, uno rígido y mecánico que, a la manera de un péndulo, se balancea imperturbable hacia atrás y hacia delante y otro corporal, que se retuerce y se escabulle como un pez en una bahía.