Con un anuncio que indica que "no cocina, pero tampoco muerde," la viuda Rose Llewellyn se ofrece en el otoño de 1909 como ama de llaves. El anuncio de Rose inmediatamente capta la atención de Oliver Milliron, un viudo con tres hijos y poca maña en las tareas domésticas, y la contrata para poner un poco de orden en su casa de Marias Coulee, Montana. Así comienza la inolvidable temporada que Rose y su hermano estudioso Morris pasan en este pueblo de granjeros, en el cual Morris pronto se convierte en el maestro de la única escuela, y ni ellos ni la familia Milliron ni el pueblo de Marias Coulee volverán a ser los mismos.