Los textos científicos aparecen publicados como documentos muy cortos. En la ciencia económica, una posibilidad así es casi imposible. Los grandes textos que han provocado saltos cualitativos en la disciplina suelen ser más o menos extensos. Cuando las novedades son grandes y críticas, las obras suelen asumir la forma de tratados: se nos presentan como complejas obras arquitectónicas.