EUFRACIO JARAMILLO, JORGE FEDERICO
El miércoles 22 de abril de 1992 ocurrió una tragedia que marcó y transformó a la ciudad de Guadalajara para siempre. Más de ocho kilómetros de calles explotaron dejando como consecuencias la irreparable pérdida de cientos de vidas, así como severos daños al emblemático Sector Reforma; secuelas que, aún insuperables, quedarán imborrables en la historia o memoria colectiva. Hoy, a 25 años de lo ocurrido, sus efectos se siguen sintiendo en la cotidianidad de Guadalajara y en especial en aquellas personas que se vieron envueltas, directa o indirectamente, en los trágicos hechos.