Duncan ahora se enfrenta a un nuevo grupo de crayones que piden ser rescatados. De Maroon Crayon, quien se perdió debajo de los cojines del sofá y luego se partió en dos después de que papá se sentó sobre él; a la pobre Turquoise, cuya cabeza ahora está pegada a uno de los apestosos calcetines de Duncan después de que ambos terminaran juntos en la secadora; Para Pea Green, quien sabe muy bien que a ningún niño le gustan los guisantes y quién huyó, todos y cada uno de los creyones tienen una historia lamentable que contar y una súplica para que la lleven a su casa.