El primer tomo dejó a Aya con la duda resuelta a medias: el chico que le interesaba no era un chico, sino Mitsuki, su compañera de clase. A diferencia de esa entrega inicial, aquí ninguna de las dos se anima a ponerle nombre al vínculo: no saben si son amigas o si ya cruzaron a otra cosa. The Guy She Was Interested In Wasn’t A Guy At All 02 sostiene esa ambigüedad como motor de la historia, sin apurar una definición.