Esta obra aborda el estudio de los cambios que vivieron los trabajadores de la Ciudad de México a partir de la última década del siglo XVIII y principios del XIX. Reflexiona acerca de las diferentes formas en las que se articularon los cambios estructurales y las coyunturas de ese periodo para configurar un mundo laboral urbano múltiple y diverso que contribuyó a dibujar los rostros de la ciudad y a darle una especificidad histórica.