¿Qué es esa cosa de la que acepto formar parte cada vez que alguien inicia un análisis en mi presencia? Ya formularlo es difícil: ¿es con mi presencia?, ¿es por mi presencia? ¿Es en mi presencia?, ¿es a través, a pesar de mi presencia? Algo es seguro: no es sin mi presencia. ¿Qué es esa especie de amor sin futuro al que me avengo cada vez, sabiéndolo? ¿qué significo para cada uno de aquellos que, evitando mi vida privada o aun la pública , en las que significo otras cosas, me hacen saber que, para cada uno de ellos, lo que significo no es sin la condición de lo que Freud llamó la regla de abstinencia? ¿Qué es esa cosa que me permite, en mi práctica, una diferencia entre quienes (y ellos lo dicen) son impacientes pacientemente, y aquellos impacientes pacientes y que lleva a estos a pasar de apasionados a deseantes? Estas son algunas de las preguntas que fundamentan el recorrido exegético de los textos de Freud y lacan que realiza Ricardo días romero en esta obra sobre dos producciones propias del psicoanálisis, el discurso y la trasferencia, en tanto paradigmáticas de la estructura y la lógica de la metonimia y la metáfora.