El hombre es por naturaleza un ser racional, un ser inteligente que ha logrado construir un hábitat cada vez mas confortable, aunque a costa de romper un equilibrio natural que a la postre, puede costarle muy caro. Si bien es cierto que tiene la capacidad de obtener esto último, su espíritu investigador o su afán de poder y riqueza, lo ha llevado a sobrepasar límites y a tratar de realizar tareas para alcanzar o superar metas reservadas sólo a Dios.