En el comercio de productos hortofrutícolas, brindar calidad fitosanitaria facilita el intercambio comercial, y reduce los riesgos de introducción y dispersión de plagas y enfermedades de importancia cuarentenaria. Mantener la calidad fitosanitaria en todas las etapas del proceso de producción permite, en primera instancia, conservar el estatus fitosanitario de zonas libres de plagas y, por otra parte, respetar los requisitos fitosanitarios que en materia de tratamientos cuarentenarios establezca el país importador.