El tratamiento del cáncer vive un momento crucial; los avances en genómica, el desarrollo de la inmunoterapia y la integración de modelos asistenciales centrados en el paciente han revolucionado la comprensión, el diagnóstico y el abordaje terapéutico de la enfermedad. En este contexto de rápida evolución, se hace imprescindible una visión integradora que conecte el conocimiento científico con la práctica clínica y el cuidado global del paciente.