Esta obra lírico-onírica marca una ascensión respecto a las anteriores, la cual honra a su autor, que se inmersa cada vez más en una introspección muy profunda de madurez y sinceridad en esa su complicada alma de poeta y de pintor. Los temas más recurrentes de su nueva producción poética son la mujer y el amor, que en esta ocasión toman niveles más concretos, poetizados, con versos libres, cultos, afortunados e íntimos que surgen de las vivencias autobiográficas del autor, que delinea de modo muy transparente sus enamoramientos reales o platónicos, sanos o enfermizos, cuerdos o trastocados, tristes o alegres, inscritos en locaciones reales o en paisajes imaginarios, vistos y sentidos por él.