Pocos años atrás, en una prisión de Inglaterra, Albert Michael Wensbourgh, un recluso muy violento, se convirtió repentinamente en un hombre de extrema bondad. ¿Qué sucedió para que se operara tal cambio de personalidad?
Interrogado, Wensbourgh contó que un ángel era el artificie de tal transformación, y cuando los psiquiatras y especialistas lo estudiaron no pudieron hallar ningún tipo de desequilibro en su mente.