Uno de los retos de México es conciliar las posturas partidistas en las Cámaras legislativas y aprobar en lo fundamental las proyectadas reformas fiscales. En un país de marcados contrastes, de variables económicas volátiles; en una atmósfera de dependencia económica con los Estados Unidos; en un clima de inseguridad e incertidumbre sobre el rumbo de nuestra economía y, con un Congreso de composición mixta, se vuelve desafiante y prioritario establecer directrices basadas en un Estado de Derecho que cobije cambios substanciales, sin alterar la estabilidad social y política del país.