Una de las características de los niños es su sencillez y sinceridad, en su conducta y en sus conversaciones. Queda patente en las peticiones que hacen al Niño Jesús, cuando una profesora les pide que las pongan por escrito. He procurado interpretarlas y responderlas con un contenido breve y a la vez en consonancia con la teología católica, de manera que les sirva a ellos lo mismo que a sus padres y hermanos. Pero solamente Dios conoce a fondo lo que hay en los corazones de los hombres sin importar la edad y circunstancias personales.