La acción se centra en uno de los periodos más turbulentos que vivió Castilla en el primer cuarto del siglo XV, durante la minoría de edad de don Juan. Todo era un desatado océano de conspiraciones, intrigas y ambiciones que, a veces, no vacilaban en llegar hasta el crimen. En ese torcido ambiente moral y político destaca la caballerosa conducta del entonces joven don Álvaro de Luna, el valido del rey.