Un profundo espíritu renacentista, alimentado por el amor constante hacia las ciencias y las artes, ha caracterizado la trayectoria de Carlos Prieto: si la música, que hace combinar la técnica, el conocimiento y la disciplina, ha sido su lenguaje y su vocación, muchas han sido sus pasiones. Algunas de ellas, sin duda, se recogen en este sentido discurso, con el que la Academia Mexicana de la Lengua ha elegido al primer músico en ocupar una lugar entre sus filas. Cobijado por la enigmática figura de Dmitri Shostakóvich, estas Variaciones son una muestra de la sabiduría y la gratitud del maestro.