Walter Benjamin dijo que toda gran obra crea un género o acaba con él: estas Vidas minúsculas parecen cumplir ambos movimientos en uno solo. A través de sus ocho capítulos Michon encarna la figura del biógrafo biografiado, construye una autobiografía a base de la reconstrucción de las vidas ajenas: vidas minúsculas de sus abuelos, sus compañeros de clase en un internado de la provincia francesa; de aquel niño huérfano que, como un «Rimbaud fracasado», se va a África en busca de una fortuna quimérica.