En este libro de relatos el autor da cuenta de su niñez y de las imágenes de vida que el viento pachuqueño se llevó. Siente la urgencia de escribir, de recuperar el tiempo transcurrido porque sabe que “recordar es volver a vivirö. A través de este relato autobiográfico, el autor acaba haciendo etnografía, porque las nostalgias convocadas no lo representan sólo a él, sino a multitud de otros como él, que también caminaron por esos pasos, degustaron esos sabores, masticaron esos dolores y tienen guardadas imágenes como las que Rivera Flores retrata con palabras e las páginas de este libro.