Mejor conocido por sus películas animadas, basadas en dibujos al carboncillo, Kentridge también trabaja desde el grabado, el libro, el collage, la escultura y las artes escénicas. Su práctica entreteje de manera elocuente lo político y lo poético, marcada a profundidad por el paisaje y la historia social de su lugar de origen. Al tiempo que de manera aguda hace referencia a temas complejos y difíciles como la herencia del apartheid y el colonialismo, el trabajo de Kentridge también está permeado de humor y ensueño, para luego extenderse hacia temas universales tales como la representación artística, la fugacidad y la memoria.