La pequeña Ñajk, cuyo nombre significa rana en lengua maya, vive al lado de su madre en una solitaria isla que la gente de los alrededores considera sagrada. Allí se dedican a plantar cacao del que obtienen el delicioso xocolatl. Un día llega hasta allí un grupo de desconocidos y la vida de Ñajk y de su mama da un giro dramático.