El abuelo se tuvo que ir a la guerra. Siete años después regresó. Si no hubiera vuelto no se hubiera casado con mi abuela, no habría nacido mi madre y, lo que es peor, tampoco hubiese nacido yo.
Este sitio web utiliza cookies, tanto propias como de terceros, para mejorar su experiencia de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Más información