Ópera prima de Ubaldo Orozco, cuenta su tragedia. Su narración se retira hasta el infinito en una larga visión vertiginosa y circular de un hecho ominoso, que es sino un pretexto para aglomerar supuestos multifacéticamente concatenados y así acotar un crimen real o imaginario examinado desde todos sus posibles ángulos. Cual complejo rompecabezas para niños de cien años, el autor nos conduce temporalmente por el entorno de su tierra natal, a través de una flamígera sucesión de frases tan largas como extrañamente repetitivas. Se trata de atisbos desordenados sobre un acontecimiento fugaz, cortado en mil pedazos, armado de vacuas imágenes y recuerdos inventados, odas fúnebres, panegíricos entrecortados y memorias torrenciales, que envuelven el tema fundamental, atando al lector de tal manera que al terminar la última frase no la quiere soltar....Francisco Martínez