El destino de María Dolores, la madre de uno de los mejores futbolistas del planeta, Cristiano Ronaldo, ganador de tres Balones de Oro, parecía trazado: tras haber perdido a su madre a los cinco años, pasar su infancia en un orfanato y convivir con un padre distante y violento, no había margen para grandes sueños y aspiraciones. Del mismo modo que tantas otras mujeres nacidas y criadas en Caniçal, Madeira, Dolores sabía que el hambre y el trabajo eran de las pocas certezas que podría tener. Y tuvo que afrontarlas. Luchó, trabajó y hasta emigró para poder dar una vida mejor a su familia. Hizo todo lo que pudo, pero no fue suficiente; ver a sus hijos mayores abandonar la escuela para trabajar es todavía uno de sus recuerdos más tristes. Pero, cuando la falta de recursos estaba a punto de alcanzar un límite peligroso, Dolores volvió a quedarse embarazada? de un niño que iba a cambiar el rumbo de todos.