La argumentación forma parte de nuestra vida, de nuestra actividad lingüística. Necesitamos convencer a los otros de lo que pensamos o queremos, tanto en nuestro devenir cotidiano como en situaciones más formales: en nuestro trabajo académico, en lo jurídico, en lo político, en la publicidad. Nos pasamos gran parte de nuestro tiempo argumentando. En esta obra nos hemos acercado a los mecanismos lingüísticos para ello. Estos no solo nos muestran la interdependencia de la lengua con el entorno comunicativo y social enfoque pragmático, sino que nos lleva a la conclusión de que tenemos que tener en cuenta esta dimensión argumentativa para definir muchas de estas estructuras.