Los personajes de esta novela cambian de identidad a cada página para forzar los límites de su propio relato, creando así un tablero de juegos cuyas fichas avanzan hacia un final impensable. Se trata de dos pueblos, Navidad y Matanza, que encierran un misterio, el cual es explorado en esta novela juego que es, sobre todo, un excelente y vigoroso retrato de personajes muy poco comunes.