Ésta es una novela hermosa y terrible, en que varias décadas de historia y gran parte de la geografía de Argelia se despliegan con extraordinaria fuerza: el desierto del sur, sus tormentas de arena, sus nómadas a lomo de camello, sus movibles dunas y su cielo; las tierras fértiles del norte ocupadas por los rumíes, las invasiones de langostas, las casas volcadas hacia su patio central, los hombres que huyen a caballo, los poblados, sus baños públicos y sus cárceles soñolientas, los mercados, el primer ferrocarril destartalado, la co-mida, los olores, las tiendas y los telares de las mujeres.