Al ver a su subordinada Oboro proteger a un maltrecho Kogarashi, Genshiro explota de ira e intenta darle al joven el golpe de gracia. ¿Qué hará Kogarashi? Por sino fuera poco, el pobre también recibe una maldición, y para disiparla… ¡tendrá que verles los calzones alas chicas!